El proyecto “Mapeo de iniciativas hacia una alimentación sostenible: visualizando trayectorias para el futuro de los sistemas alimentarios en Uruguay”, pretende desarrollar una plataforma que permita visualizar y articular conocimiento sobre las iniciativas y experiencias emergentes en agricultura sostenible en Uruguay. A través de una sistematización que adopta un visión sistémica del sistema alimentario local, se buscará identificar las innovaciones y tendencias que existen hoy en día dentro de los diferentes ámbitos y niveles de consolidación dándole forma al escenario alimentario. Este proyecto busca ofrecer insumos para contribuir a diferentes discusiones sobre posibles trayectorias de cambio e informar la planificación de intervenciones para el futuro del sistema alimentario Uruguayo.
Siendo un país mayoritariamente enfocado a la producción de alimentos, Uruguay cuenta hoy con grandes problemas sanitarios causados por la malnutrición, y al mismo tiempo, el sector agricultor es uno de los principales drivers deteriorando la calidad del agua y atentando contra la biodiversidad, al mismo tiempo que emerge como un gran contribuyente de gases de efecto invernadero.
En un contexto global en donde los sistemas alimentarios se encuentran cada vez más conectados, y dónde aparecen ciertas vulnerabilidades e interdependencias a raíz de la globalización, las economías de exportación y de mercados globales, y los impactos de precios en commodities, aparecen variables y restricciones ambientales claras. Mientras se estima que la producción global de alimentos deberá crecer globalmente para hacer frente a la demanda global futura, surgen preguntas urgentes sobre cómo asegurar trayectorias sostenibles que permitan la seguridad nutricional y alimentaria aún reduciendo el impacto ambiental que generan estos sistemas y asegurando la independencia de los combustibles fósiles en línea con una necesidad de avanzar hacia la descarbonización de las economías. Dentro de este contexto, a nivel local emerge la pregunta sobre cómo asegurar la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios de forma tal que éstos puedan seguir permitiendo el bienestar de las comunidades y los diferentes sistemas que forman la trama de la vida cotidiana en sociedad (sistemas sociales, tecnológicos, económicos, ecológicos). En Uruguay, no existe hoy en día una discusión instalada que adopte una visión sistémica enfocada en las diferentes áreas que conforman nuestros sistemas alimentarios locales. El propio concepto de alimentación sostenible no se ha posicionado completamente en la agenda nacional, y por ende, los esfuerzos existentes tienden al reduccionismo en los análisis, viendo al problema sólo desde ángulos disciplinares o institucionales compartimentados. Por ende, a la búsqueda de soluciones y las acciones resultantes necesariamente estarán sesgadas o enfocadas sobre algunos aspectos más que otros, excluyendo áreas o actores y voces fundamentales. Este tipo de problema se conoce comúnmente como “problema perverso”, un tipo de problema de raíz social que se manifiesta en múltiples escalas, escapa una única resolución y en donde cada solución tiene repercusiones en otras áreas del sistema, frecuentemente generando otros problemas asociados. Es por dicha razón que este proyecto adopta un enfoque sistémico, prestando especial atención a comprender la complejidad del problema, a integrar disciplinas, saberes y visiones diversos, colaborando con múltiples actores clave y enfocándose en las relaciones e interconexiones que existen en los flujos e interacciones, las causas y los efectos, las retroalimentaciones y los patrones y tendencias existentes en el sistema alimentario local.
En el presente trabajo entendemos que los sistemas alimentarios son todos los elementos, actores y actividades vinculadas a la producción, procesado, distribución, mercadeo, consumo y desecho de los alimentos (FAO, 2018; Willet et al., 2019). En particular, cuando hablamos de sostenibilidad del sistema alimentario o de alimentos sostenibles, nos referimos a aquellos que tienen bajo impacto ambiental protegiendo ecosistemas y recursos, ofrecen seguridad alimentaria y nutricional siendo accesibles, asequibles y adecuados, y contribuye a una vida saludable y plena, es decir, es nutritiva, segura y justa.
Para poder entender en qué sentidos es necesario avanzar o qué intervenciones es necesario implementar para direccionar nuestra transición alimentaria local, se vuelve indispensable poder obtener una comprensión holística que capture no solo el estado actual del sistema sino las trayectorias de cambio y puntos de inflexión que han determinado los bloqueos y las oportunidades que se abren del presente.
Toda transición es un proceso de cambio constante que puede ser redireccionado en sentidos positivos a través de la coordinación y favorecimiento de iniciativas que permitan explotar ventanas de oportunidad para cambios positivos (referencia). Un sistema se mantiene bloqueado cuando las lógicas y normativas existentes, las estructuras resultantes y las prácticas se vuelven cerradas, poco flexibles y reactivas a los cambios que existen en el sistema, tanto aspectos culturales, de infraestructura o de cambios o innovaciones que emergen en los márgenes o pequeños nichos.
Generalmente, los cambios radicales vienen dados por irrupciones de este tipo de innovaciones que pasan de ser emergentes a estar consolidadas y absorbidas por el régimen establecido (referencia). El régimen suele contar con lógicas y naturalizaciones que resultan muchas veces positivas, pero también tienen el riesgo de quedar bloqueado en “path dependencies” que limitan su posibilidad de adaptación y cambio no permitiendo hacer frente a los desafíos de forma adecuada.
La forma de entender las posibles direcciones de cambio y estar preparados para hacer frente a desafíos futuros es comprendiendo el estado actual del sistema y los elementos que están en constante movimiento – las interrelaciones y los fenómenos emergentes . Cuando mayor sea la diversidad que experimenta el sistema en relación a normas, estructuras, soluciones e innovaciones, mayor resiliencia tendrá, permitiendo adaptarse de formas menos nefastas a cambios bruscos o shocks inesperados (referencia).
Las experiencias que existen en los nichos resultan espacios valiosos de aprendizaje y experimentación social y colectiva (referencia). Usualmente se trata de iniciativas que por su escala, son flexibles, adaptativas y poseen gran capacidad para la creatividad y la innovación, dado que sus riesgos son pequeños y no se ven afectados por normas o estructuras limitantes (referencia). Por supuesto, dichas iniciativas también experimentan un nivel de fragilidad particular dado que su estructura social y económica no siempre es lo suficientemente fuerte, sin embargo, el nivel de aprendizaje adquirido permite avanzar con velocidad y capacidad de renovación o transformación constante. Los riegos asumidos por dichas experiencias no suelen ser posibles de ser observados o testeados en estructuras más rígidas o consolidadas, y allí es donde reside su potencial de para ofrecer nuevos modelos y formas de organización y acción.
Por otro lado, frecuentemente, las transformaciones más grandes vienen dadas por innovaciones que surgen en los márgenes y que pasan a consolidarse tras ciertas ventanas de oportunidad. Por esta razón, observar y recolectar el aprendizaje que ofrecen estos nichos es una de las formas de anticipar las posibles trayectorias y transformaciones por venir, teniendo la posibilidad de actuar de forma tal de potenciar aquellas que son deseables, allanando su camino, y actuando en reconfigurar aquellas tendencias emergentes que permiten visualizar caminos menos apropiados, deseables o adecuados. En cierta medida, la capacidad de anticiparse a las trayectorias de transformación a través de la acción en el presente permite hacer uso de la capacidad de agencia que existe distribuida en las personas para decidir sobre los futuros que creen adecuados (referencia). Este análisis permite democratizar la discusión para abrir espacios donde es posible articular iniciativas para que puedan sinergizarse, o detectar barreras a eliminar, o caminos a descartar, siempre y cuando las personas tengan la oportunidad de decidir sobre los aspectos clave que le darán forma y afectarán sus vidas.
Hacer el ejercicio de visualizar posibles trayectorias para los sistemas alimentarios futuros es la forma de asegurar que ellos podrán ofrecer y satisfacer la diversa gama de aspectos de los que son responsables. Sin embargo, para poder avanzar en comprender la gama de soluciones o innovaciones que puedan desencadenar verdaderas transformaciones positivas para nuestro sistema alimentario local requiere entender el estado de situación de las experiencias y soluciones vigentes. Este proyecto busca cerrar esta brecha para poder brindar insumos útiles que permitan avanzar a generar visiones y delinear intervenciones que habiliten avanzar hacia la sostenibilidad de la alimentación en el Uruguay.
Asegurar sistemas alimentarios sostenibles en nuestro país requiere repensar prácticas y políticas productivas, económicas y sociales, revisar la identidad cultural, costumbres y hábitos de consumo, evaluar las innovaciones tecnológicas, entender las barreras y las oportunidades que existen para que las trayectorias de cambio puedan resultar positivas, deseables y sostenibles.
Este proyecto propone adoptar una visión sistémica del sistema alimentario local. Esto implica observar una diversidad de aspectos o niveles, moviéndose más allá de una visión reduccionista que busca identificar partes aisladas y, por el contrario, buscar prestar atención a las interrelaciones y patrones existentes entre ellas, en conjunto con los fenómenos que emergen de estas interacciones. Este abordaje no busca eliminar la complejidad inherente al sistema, sino mantenerla, en el entendido de que toda acción que busque impactar o transformar el sistema, a través de generar intervenciones que permitan modificar trayectorias de cambio, tendrá siempre repercusiones deseadas y no deseadas en los diferentes niveles del sistema. Por otro lado, se parte de la idea de que para que las intervenciones puedan ser eficaces, deberán estar debidamente articuladas y en interrelación con las diferentes áreas, entendiendo que ningún sector específico podrá proponer soluciones verdaderamente efectivas desde una comprensión reducida del problema, sus raíces, y el impacto posible de ser generado. Por dicha razón, este proyecto busca contribuir y dialogar con una serie de proyectos en marcha actualmente, en especial, a través de las actividades enmarcadas en el ciclo bi-anual de trabajo sobre Alimentación y Sostenibilidad del Instituto SARAS.
Los resultados esperados buscarán ofrecer insumos, herramientas y facilitar información y conocimiento clave para poder enriquecer discusiones más amplias y poder identificar intervenciones futuras que permitan avanzar hacia la transformación del sistema alimentario local hacia uno verdaderamente sostenible.
El alcance del proyecto busca enfocar el esfuerzo de mapeo y sistematización en la esfera vinculada a la agricultura sostenible, definida en este trabajo como aquella que en sus pilares atiende a los 8 ejes clave: Libre de basura, Origen Vegetal, De la tierra a la mesa, Justicia y ética, Fomento el cultivo, Renovabilidad de recursos, Saludable y balanceado, Comensalidad.
El proyecto planteado aquí no busca entonces, ofrecer una sistematización a escala de todo el sistema alimentario local. Existen otras iniciativas que está trabajando otros sectores productivos y aspectos de dicho sistema. Por otro lado, se entiende que al surgir como potencialmente la primer iniciativa de ésta índole en el territorio nacional, el proceso de trabajo, metodología y resultados serán fuentes de importante aprendizaje que permita, en un futuro, expandir a otros sectores.
Con el fin de realizar un mapa interactivo sobre las iniciativas emergentes y experiencias en alimentación sostenible en Uruguay, la plataforma (herramienta) online buscará como objetivos principales: